jueves, 19 de marzo de 2009

CARTA A MARIANA: JORGE TELLIER


¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
a quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
a las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
ni creí que te acordarías de mí.
¿ Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
y lo haremos como me gusta a mí:
todo un día de persianas cerradas
hasta que tu cuerpo reemplace al sol.

Acuérdate que mi signo es Cáncer,
pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
y estás con quién sabe qué malas compañías,
mientras aquí hay tan pocas personas
a quien hacerles estas simples preguntas:

«¿Qué canción te gustaría oír,
qué película te gustaría ver?
¿ y con quién te gustaría que soñáramos
después de las nueva y media de la noche?».

De "Para un pueblo fantasma" 1978

martes, 3 de marzo de 2009

martes, 3 de febrero de 2009

El gran salto de la poeta Alejandra Pizarnik


"Toda, absolutamente toda su escritura es un camino por llegar más allá de los límites de las palabras. Y para quien las palabras son la única verdad, la sola realidad, la identidad, el yo, para alguien que concibe el lenguaje como cuerpo y viceversa, traspasar ese límite es superar su encarnación: imposible llegar hasta ahí y seguir viva (...)".

"Técnicamente Pizarnik murió de la ingestión de 50 pastillas pero, en verdad podría decirse que murió de una muerte de palabras, de la ingestión de apenas, quizá, 50 palabras. De entre ellas, unas, más peligrosas, más graves; otras, de naturaleza letal: la palabra infancia, la palabra corazón, las palabras animal, viento, pájaro, lila, verde, gris, las palabras pura, miedo, noche, angustia, nada, la palabra palabra, la palabra canto, la palabra silencio. No supo, ni pudo, ni sin duda, quiso distinguirlas de la propia existencia. Dejaba dicho que las palabras tal vez sean lo único que existe, que son piedras preciosas danzando en la boca del mundo, que hasta las que se olvidan sueñan mágicamente. Pero también que las palabras se suicidan, que se visten de féretros. De ahí la belleza de su poesía, su capacidad de seducción. Pero también, de ahí, el vértigo al que se asoma, la imposibilidad de salvación que certifica. De pocos poemas puede decirse, tanto como de los suyos, que deslumbra su luz y que aterra su sombra".

Mañana EL PAÍS, dentro de la colección dirigida por José Caballero Bonald de los mejores poetas del siglo XX en castellano, pone a la venta una antología de los poemas de la argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972). El prólogo lo ha escrito la poeta española Ruth Toledano. He aquí extractos del texto que definen la vida y obra de quien Octavio Paz dijo ser "un producto que no contiene una sola partícula de mentira".

miércoles, 31 de diciembre de 2008

FIN DE AÑO: UN PROPÓSITO

"Chesterton dijo que teníamos que pararnos de cabeza para ver el mundo por primera vez"

De la Columna de Cristián Warnken, 25 de diciembre de 2008

miércoles, 24 de diciembre de 2008

JUAN GELMAN

"Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado. [...] Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero»

AL RECIBIR EL PREMIO CERVANTES, ABRIL, 2008

sábado, 6 de diciembre de 2008

Arráncame la vida

Arráncame la vida de un tirón
que el corazón, ya te lo he dado
apaga uno por uno sus latidos
pero no me lleves, al camino del olvido...

Arráncame la vida de un tirón
que mí razón, se fue contigo
oblígame a vivir, para tu amor
pero no me obligues, a decirte adiós.

Arráncame la vida de un tirón
que el corazón, ya te lo he dado
exhibe mi cariño ante la gente
pero no me quites, la alegría de tenerte...

Arráncame la vida de un tirón
que mi razón, se fue contigo
oblígame a vivir para tu amor
pero no me obligues, a decirte adiós

Autor: Chico Novarro

La película Arráncame la vida, basada en la Novela de Ángeles Mastretta, se está exibiendo en Cine Hoyts La Reina.
www.cinehoyts.cl

sábado, 15 de noviembre de 2008

MARUJA TORRES PERDONEN QUE NO ME LEVANTE

Mi katarsis (con k)

Todo se concatenó para culminar en lo que un poquito más adelante les explico. En primer lugar atravesé la Diagonal barcelonesa poniendo en práctica la usual aventura de alcanzar el otro lado en sólo un par de semáforos, y entré en el Boliche, que es el multicine en versión original más cercano a mi casa. Pedí un tonel de tamaño mediano de palomitas y una entrada para Mamma Mia! Abrí las piernas de mi afligida afición al musical y me dispuse a ver gente bailar en el cine con una coreografía más o menos sincronizada, lo que no me había ocurrido desde que una muchachada se subió a los capós de los coches, allá en Nueva York y en Fame, la película. Ya saben ustedes que, en la actualidad, los estudios no gastan más que en hacer bailar claqué a los pingüinos animados, a quienes profeso sentida simpatía, pero no es lo mismo.

Gocé como una enana con unas canciones en las que apenas reparé en su momento -soy de la generación anterior a Abba-, y con un despliegue de buen hacer veterano -amo a Julia Walters, esa desmadrada, desde Educando a Rita, y siempre supe que mi adorado Colin Firth estaba esperando un papel en el que mostrar descaradamente plumaza-. Gocé, sobre todo, con lo moralmente libérrimo que parece el argumento, en cuanto a sexo, en estos virginales y pastoriles tiempos del tóquese usted mismo delante de Internet (el día en que las partes sufran un paralís de tanto exponerlas a la cibernética, la ginecología va a recibir un decidido impulso).

No es La calle 42 ni My Fair Lady, artísticamente hablando, pero da una alegría que bien necesitamos en estos tiempos agrios, como han señalado antes que mí personas como la Lindo y algún crítico (pocos) de los que no usan peana. Salí, me compré el disco de Abba, y comprobé que la versión de Meryl Streep y su panda me gusta más. Es lo que unos madurillos tirando a madurazos son capaces de hacer cuando se divierten y están de vuelta de casi todo. Tienen coña.

Cuando acabó la película volví sobre mis pasos (expresión que me encanta: la utilizó una vez Peter Joseph para comunicarnos que el entonces presidente Aznar retrocedía unas páginas para releer un párrafo especialmente sustancioso de Azaña) y me acerqué a mi restaurante predilecto de las proximidades. Le dije a la dueña que no perdiera el tiempo y fuera a ver la peli, que le quitaría el malhumor. La mujer, algo más joven que yo y siempre atareada con el negocio, sacudió la cabeza:

-¿Tú bailas? Aquello que hacíamos: pasodobles, swing, agarrao en general.

-Pues no. ¿Con quién? Los unos no saben y los otros se han muerto.

-Hay un sitio en X... (aquí el nombre de una población del litoral barcelonés) adonde va gente de hasta 80 años, y no sabes cómo manejan los bailables.

Se detuvo y chasqueó el dedo medio contra el pulgar, acercando el ademán a su cabeza: haciendo memoria.

-Y tienen también eso tan bueno, que te deja tan bien... ¿Cómo se llama? ¿Catarsis?

Me quedé atónita. Un local con baile y con ¡catarsis! No había escuchado la palabra desde que se usaba también el término autocrítica. ¿Cómo que catarsis?

-Sí, mujer, eso que sales con un micrófono y te pones a cantar mientras vas leyendo la letra...

¡Karaoke!, traduje para mis adentros, que estaban tan asombrados como yo. No hice nada por corregir a mi vecina de restaurante porque me pareció uno de los hallazgos lingüísticos más acertados desde que Julio Iglesias bautizó como Hey a uno de sus perros. Y quizá, también, porque estoy muy enviciada con las interpretaciones semánticas que debemos a la presentadora de Fifty Fifty.

Katarsis. Con k. Según mi Casares no es sino una "depuración de los sentimientos por medio del arte". O sea, que, literalmente, katarsis con k sería una especie de purga de la mala leche obtenida mediante el asesinato de unas cuantas canciones.

Aquella noche me hice una katarsis. Yo sola, aunque fue una doble limpieza, porque aparte de chamullar las canciones de Abba me puse un viejo mono y bailé pasillo arriba, pasillo abajo, hasta que se me soltó el fémur.

Cuando terminé, amaba más al humano género.

Fuente: El País, España, septiembre 2008

La Película se está exhibiendo en Cine Hoyts La Reina
www.cinehoyts.cl