la he tomado de entre los rostros de los pobres
con su pureza de madera sin pintar
y sin preguntar por sus padres,
porque es joven y la juventud es eterna
sin averiguar donde vive porque es sana
sin saber cual es su nombre,
porque es bella y la belleza no ha sido bautizada
(...)
Es una niña del pueblo,
y se parece a su calle en un día de trabajo
con sus caderas grandes como las artesas o las cunas,
así es y es más dulce todavía
como agregar más pan a su estatura,
más carbón a sus ojos ardientes
más uva a su ruidosa alegría